15.9.11

Trastornos somatomorfos (psicosomáticos)


Las personas con trastornos de este tipo presentan una serie de quejas y síntomas físicos, pero las pruebas médicas realizadas no indican enfermedad orgánica alguna o, si hay alguna enfermedad, no puede explicar sus síntomas, ya que el origen de dichos síntomas es psicológico. Suelen presentarse en las consultas de los médicos convencidos de que sus síntomas se deben a alguna enfermedad física y a menudo no aceptan la posibilidad de una etiología psicológica. Los síntomas aparecen en periodos de estrés.


Muchas personas tienen a veces síntomas de este tipo sin que por ello padezcan un trastorno somatomorfo. Para diagnosticar este trastorno es necesario que los síntomas sean lo bastante graves como para interferir en la vida de estas personas (relaciones, trabajo, etc) e impedirles funcionar con normalidad.


Algunos autores piensan que ese trastorno se debe a un rechazo real o imaginado por parte de personas significativas. Las continuas quejas de dolor o síntomas físicos tendrían la función de obtener la atención de dichas personas y modificar su comportamiento, aunque esto se realiza de un modo inconsciente. Sin embargo, las quejas prolongadas infundadas suelen acabar suscitando más rechazo, el cual a su vez agravaría los síntomas.


Otras autores destacan el componente de aprendizaje de este tipo de trastornos. Se ha visto que es más frecuente en personas cuyos padres o madres han padecido enfermedades físicas (o trastornos somatomorfos) durante la niñez del paciente, sobre todo si obtenían algún beneficio de dichos síntomas. De este modo, siendo niños aprenden un modo de comportarse que consiste en utilizar los síntomas físicos para obtener atención, afecto, evitar situaciones estresantes, etc.


El abuso físico y sexual en la infancia, así como una historia de secretos familiares suele ser también un antecedente de estos trastornos. En estos casos suele darse una represión de las emociones (por ejemplo, cuando una familia niega la existencia de los abusos y nunca habla de ellos), de modo que los conflictos que no pueden ser expresados emocionalmente acaban siendo expresados mediante síntomas físicos. A veces es también un modo de pedir ayuda sin tener que hablar ni contar lo sucedido, como puede pasar en casos de abusos sexuales en la infancia.

En una investigación (Reilly, 1999) se comparó grupos de personas sin enfermedad orgánica (convulsiones no epilépticas y enfermedad del intestino irritable) con personas con síntomas similares procedentes de enfermedades físicas (epilepsia y enfermedad de Crohn). Los pacientes del primero grupo (con los dos tipos de síntomas) se asemejaban entre ellos en que recordaban más abusos físicos y sexuales que el otro grupo. También eran similares respecto a padecer más problemas emocionales y sociales y estar más orientados hacia la enfermedad que los dos grupos con enfermedades orgánicas.

 


Trastorno de somatización


En el pasado, este trastorno recibía el nombre de histeria. Consiste en la aparición de numerosos síntomas físicos que comienzan antes de los 30 años y causan un mal funcionamiento en la vida de estas personas. Durante la exploración médica no aparece ninguna enfermedad o bien si aparece alguna no explica todos los síntomas. Para que se diagnostique el trastorno es necesario que se cumplan todos estos criterios:

·         Dolor en cuatro zonas diferentes (por ejemplo, cabeza, abdomen, espalda y pecho) o en cuatro funciones diferentes (por ejemplo, dolor menstrual, dolor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales, etc.).

·         Dos síntomas gastrointestinales diferentes del dolor (por ejemplo, náuseas y vómitos).

·         Un síntoma sexual y reproductivo que no sea dolor.

·         Un síntoma psiconeurológico (por ejemplo, parálisis, afonía, retención urinaria... de origen psicológico).

Cualquier parte del cuerpo puede verse afectada, y entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran: dolores de cabeza, náuseas, vómitos, hinchazón, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, dolor menstrual, fatiga, desvanecimientos, coito doloroso, pérdida del deseo sexual, dolor al orinar, problemas de erección o eyaculación, síntomas psiconeurológicos. Es habitual que estas personas padezcan también ansiedad y/o depresión.


Suelen describir sus síntomas como insoportables o lo peor que se pueda imaginar y a menudo se vuelven dependientes y manipuladores en sus relaciones y exigen atención y cuidados, llegando a enfadarse si los demás no satisfaces sus necesidades. No suelen ser conscientes de que su problema principal es psicológico y buscan ayuda médica. Aunque a veces su síntomas les reporten ganancias secundarias, no es raro que se sientan culpables y duden de su capacidad y valor personal.


Ejemplo de caso: Susana era una chica de 15 años que había padecido durante dos años los siguientes síntomas: dolores corporales, fatiga, fiebre, dolores de cabeza, diarrea, náuseas, dolor articular, dolor al orinar y menstruaciones irregulares. Los análisis médicos fueron normales, no apareciendo ninguna enfermedad física. En un principio negó padecer una situación estresante o haber sido víctima de algún trauma psíquico.


Sin embargo, más tarde se decidió a revelar una historia de abuso sexual por parte de su hermano y la pareja de su madre y violencia doméstica durante años. Sus síntomas eran debidos al intenso malestar provocados por los abusos y el ambiente de violencia que debía mantener en secreto.



Trastorno por dolor


El síntoma principal es el dolor en una o varias zonas del cuerpo. Se trata de un dolor intenso que afecta y dificulta el funcionamiento de estas personas en áreas importantes de su vida (trabajo, relaciones, etc). A veces se trata de un dolor agudo, con menos de seis meses de duración, aunque otra veces se acaba volviendo crónico.


Los lugares más habituales en los que aparece el dolor son:

·         Cabeza

·         Abdomen

·         Pecho

·         Espalda

No obstante, puede verse afectada cualquier parte del cuerpo. Pueden aparecer dolores musculares, dolores articulares, dolor pélvico, etc. A veces hay alguna enfermedad médica asociada que explica el dolor, pero no explica su severidad o incapacidad que provoca, y otras veces el dolor aparece en ausencia de una alteración médica que pudiera explicarlo.


Este trastorno es bastante frecuente en la población general. En los niños y adolescentes el síntoma más habitual es el dolor abdominal, que se da en un 10-30% de ellos. De este grupo, el 80-90% no presenta ningún trastorno orgánico que pudiera explicar el dolor.



Evidencia del papel de los factores psicológicos

·         El dolor suele estar asociado a un acontecimiento estresante; hacer que estas personas sean consciente de este hecho puede aliviar los síntomas.

·         El dolor aumenta al aumentar el estrés.

·         Los síntomas se alivian al desparecer el estrés.

·         La discapacidad que expresan es exagerada respecto al dolor del que informan.

·         Existencia de algún beneficio de sus síntomas (ganancia secundaria).



Hipocondría


Consiste en una preocupación marcada por las funciones corporales con miedo a adquirir o padecer una enfermedad grave.

Para llegar a estas conclusiones se basan en síntomas físicos que interpretan de manera errónea. Sus preocupaciones les provocan un gran malestar emocional y les dificulta funcionar de un modo normal.

Por ejemplo, una adolescente de 13 años pensaba que tenía cáncer porque sus pechos se habían desarrollado de forma asimétrica. También tenía la sensación de que se le caía el pelo, lo cual, según ella, confirmaba el diagnóstico.


Estas preocupaciones persisten a pesar de que los médicos les aseguren que están sanos. Son usuarios habituales de los servicios médicos, aunque suelen sentirse insatisfechos con los servicios prestados o el trato recibido por el personal sanitario. Es habitual que padezcan algún otro trastorno simultáneamente, siendo el más frecuente un trastorno de ansiedad generalizada (71%) seguida de distimia, depresión mayor, trastorno de somatización y trastorno de pánico.


Aunque no está claro su origen, muchos autores consideran que se trata de un comportamiento aprendido en la infancia: estos niños aprenden que estar en el papel de enfermo conlleva atención y cuidados por parte de otras personas, así como otras ganancias secundarias, como evitar determinadas obligaciones. En otros casos, se trata de niños que han vivido con familiares enfermos o se han enfrentado a la muerte y han aprendido a temerla más que los demás y a tener más presente que otras personas la posibilidad de enfermar y morir.

Algunos autores explican que estas personas toleran peor que los demás los síntomas físicos y los perciben de modo exagerado. Por ejemplo, lo que para la mayoría de las personas es una presión abdominal, para ellos es dolor. Sus síntomas más leves son interpretados con una intensa ansiedad como indicios de que les sucede o les podría suceder algo muy grave. Es decir, se trataría de distorsiones en su pensamiento, con tendencia al catastrofismo y la exageración.



Trastorno dismórfico corporal


Consiste en una gran preocupación con algún pequeño defecto físico real o imaginado. Si dicho defecto existe, la preocupación y ansiedad experimentada por estas personas es excesiva, ya que lo perciben de un modo exagerado. Por ejemplo, una nariz grande, aunque normal, puede ser percibida como enormemente desproporcionada y provocar un gran malestar emocional y rechazo en esta persona.


Suelen ser personas inseguras, sensibles, obsesivas, ansiosas, narcisistas, introvertidas y con rasgos hipocondríacos.


Su excesiva preocupación puede afectar a su funcionamiento en el trabajo, estudio, relaciones y otras áreas de su vida. Pasan muchas horas pensando en su supuesto defecto y mirándose al espejo o bien evitan completamente los espejos (o alternan entre ambos comportamientos). Pueden evitar aparecer en público e incluso ir a trabajar. Otros salen de casa sólo de noche o incluso pueden llegar a no salir en absoluto, lo cual dará lugar a aislamiento social. Algunos han intentado suicidarse.


Las principales áreas corporales de preocupación son piel, cara, acné, genitales, arrugas, dientes, pecho, nalgas, cicatrices, pelo fino, asimetría facial, bello facial excesivo, labios, nariz, etc. En los hombres la preocupación principal suele centrarse en los genitales, mientras que las mujeres suelen preocuparse más con su cara, pelo y pecho. No suelen revelar lo que les pasa debido a que se sienten avergonzados y, como mucho, dicen que se consideran feos en un sentido general, sin especificar el motivo.

Este trastorno suele comenzar en la adolescencia e ir disminuyendo con la edad, aunque en ocasiones puede volverse crónico.



Trastorno de conversión


Se trata de uno o más síntomas que afectan al funcionamiento sensorial o motor y que asemejan una enfermedad neurológica pero que no pueden ser explicados mediante ninguna enfermedad física. Su aparición suele estar asociada a algún acontecimiento estresante. Los episodios suelen ser breves, recuperándose totalmente en el plazo de un mes o menos. En la mayoría de los casos no vuelve a repetirse, aunque en otras ocasiones los síntomas pueden volver a aparecer al cabo del tiempo.


Los síntomas producen un malestar significativo o un impedimento social, ocupacional o en otras áreas importantes de la vida.


Entre los síntomas típicos se encuentran los siguientes: problemas de coordinación o equilibrio, debilidad o parálisis de un brazo o pierna, pérdida de sensibilidad al tacto o al dolor en una parte del cuerpo, convulsiones (parecidas a un ataque epiléptico), pérdida de visión, sordera, afonía, dificultad para tragar, sensación de tener un nudo en la garganta, retención urinaria.


El nombre de este trastorno es debido a que estas personas están convirtiendo un conflicto psicológico en una incapacidad para mover ciertas partes del cuerpo o usar los sentido con normalidad. Por ejemplo, la persona que pierde la voz en una situación en la que teme hablar, o el pianista cuyas manos quedan paralizadas cuando ha de actuar ante una audiencia y esta situación le produce una gran ansiedad. Estos síntomas sirven para aliviar la ansiedad (ganancia primaria) y para sacar a la persona de la situación estresante (ganancia secundaria).


Este trastorno puede ocurrir a cualquier edad. Se estima que hasta un 34% de la población experimenta algún síntoma de conversión a lo largo de su vida, pero el trastorno suele ser más frecuente en personas de bajo nivel educativo y cultural.


Hay que diferenciar entre la aparición de un síntoma de conversión y un trastornos de conversión. La diferencia está en que para considerarlo un trastorno, ha de afectar significativamente a la vida o estado psicológico de esta persona (por ejemplo, una afonía que impida a un profesor dar clases durante un par de semanas).

Como ejemplo de un síntoma de conversión sin repercusiones se encuentra el caso de una mujer de 19 años que tuvo problemas de visión consistentes en ver los objetos como si estuvieran rodeados de un círculo de luz, con dificultades para ver el lado derecho de cualquier objeto en el que fijase su vista. Este síntoma tuvo una duración de una media hora y reaccionó ante él con relativa tranquilidad.



Fuente: http://www.cepvi.com/articulos

9.7.11

La ciencia detrás del placer

El goce impulsa la vida y los científicos han comenzado a desentrañar sus secretos.
 
Si no fuera porque los seres humanos sienten placer, probablemente la especie ya no existiría: no comerían, no harían amigos, no se enfrentarían a algo tan delicioso, y a la vez tan peligroso, como las relaciones sexuales, y una sinfonía no pasaría de ser un ruido más.
Aunque para cada cual el placer puede tener una definición distinta, para el cerebro no es más que una recompensa por hacer lo que el cuerpo desea. En otras palabras, el placer es la moneda con la que este órgano valora, sopesa y toma decisiones frente a lo que le depara el mundo.
En ese orden de ideas, no es descabellado decir que el foco de la investigación que trata de encontrar la felicidad en el ser humano se centra en dos aspectos: el deseo y el placer.
Y, como lo confirman distintos estudios, la noción de recompensa es común a los dos.
En este ámbito hay un circuito fundamental, que es el que sigue la dopamina, una sustancia vital para el sistema nervioso. Ella dispara los deseos de comer, de escuchar música, de masticar un chocolate o de acostarse con alguien.
Primero es necesario, sin embargo, que los sentidos se pongan en contacto con el objeto del deseo: un helado, una pastilla de chocolate, un buen trago, una melodía que resulta irresistible o la persona que se ama.
Las sensaciones capturadas por ellos llegan a un lugar ubicado en la corteza frontal, que queda justo detrás de los ojos; sus neuronas se encargan de decirle, automáticamente, a la persona qué tanto le gusta lo que tiene al frente.
Si el estímulo es grato y fugaz activa ese circuito, que los psicólogos canadienses James Olds y Peter Milner describieron en ratas en los años 50.
Los investigadores notaron que los roedores acostumbraban a tocar una palanca que liberaba una pequeña descarga eléctrica y les estimulaba ciertas áreas cerebrales, tanto que lo hacían hasta dos mil veces por hora; de hecho, los roedores le daban prioridad a esta actividad, por encima de otras rutinas, como el sexo y la alimentación.
Ese comportamiento, que Olds y Milner no lograron explicar del todo, fue recientemente interpretado por científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), cuando comprobaron que animales a los que se les estimulaban ciertas zonas del cerebro, ponían la misma grata expresión que cuando consumían alimentos dulces y sabrosos. Una muy distinta a la que mostraban cuando comían algo amargo y desagradable.
Esta simple observación sirvió para que el investigador Ken Berridge estableciera una diferencia entre el deseo y el placer. O mejor: entre querer y gustar. Para entenderlo mejor, aseguró que la dopamina está relacionada con el deseo, es decir, con las ganas que se sienten por algo; con el anhelo de obtenerlo.
Berridge, además, encontró que la recompensa que se obtiene cuando se posee el objeto deseado, produce una sensación de gusto que la gente denomina "placer", y en el que la dopamina cede su acción. El placer está relacionado con familiares de la morfina, u opioides endógenos, que produce naturalmente el organismo; se trata de las endorfinas que, en este caso, podrían llamarse "sustancias del placer".
Lo curioso es que la dopamina, para promover el deseo, y las endorfinas, para garantizar el placer, actúan esencialmente en ese pedacito de cerebro del que ya habíamos hablado: la corteza orbitofrontal.
Los investigadores no tardaron en preguntarse si la mezcla de ambos componentes daba como resultado lo que las personas perciben o definen como la felicidad.
Y fueron más allá al plantear si la felicidad es un estado máximo de placer, desprovisto de deseos, o un estado de máxima satisfacción e indiferencia por el entorno. Les surgió otra cuestión: ¿Pueden manipularse artificialmente dichos estados suministrando sustancias como la dopamina y la morfina?
El mismo camino de las adicciones
Estas inquietudes han ido encontrando, en parte, respuestas a medida que se han ido conociendo los mecanismos de las adicciones.
En enero de este año, la revista Nature Neuroscience publicó un estudio de investigadores de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá), según el cual la música produce en el cerebro estímulos que generan un estado de bienestar, muy similar al de estar enamorado, y que los científicos relacionaron con la dopamina.
En últimas, la música que se disfruta y se goza de verdad está ligada, directamente, a los sistemas de recompensa más profundos. También puede decirse, sin embargo, que el efecto de esas melodías que fascinan en el cerebro, está mediado por los mismos mecanismos y sustancias que actúan en los casos de adicciones a drogas, como la cocaína y la heroína.
Por otro lado, en la Universidad de Siracusa (Nueva York), Stephanie Ortigue encontró que enamorarse provoca la misma respuesta eufórica en el cerebro que las drogas ilícitas, con una particularidad: a diferencia de las sustancias adictivas, el enamoramiento no activa una sino doce zonas en este órgano, que involucran áreas cognitivas complejas, como las que se encargan de la representación mental y la autoimagen corporal.
Esto permitiría inferir que el deseo y el placer obtenidos por el amor apasionado (que es distinto al amor filial) constituyen un proceso más complicado que la adicción a las drogas.
Analgésico natural
Como el amor apasionado moviliza mecanismos de deseo y de placer, en este caso la dopamina y las endorfinas, fácilmente se entiende la conclusión de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, que demostraron que en la fase apasionada y hasta obsesiva del enamoramiento, quienes viven en este estado idílico experimentan un alivio significativo del dolor.
En otras palabras, la activación de los sistemas de recompensa del cerebro, con los que se obtiene placer a través de las endorfinas, son también un analgésico natural.
Quizás entendiendo cómo un cerebro evolucionado ha perfeccionado los mecanismos del deseo y del placer, se pueda entender por qué los humanos nacen con la energía para moverse hacia lo que les produce gratitud y bienestar.
Pareciera que a través de códigos básicos, obtenidos de estímulos simples como la comida apetitosa, el buen vino, un atardecer, una música que conmueve y la intimidad con el ser que se ama de verdad, el cerebro pone en marcha algo así como "transacciones económicas" de placer y beneficio.
Estas les permiten a las personas optar por las conductas que les resultan más apropiadas e interesantes, con el único objeto de maximizar esa sensación que la humanidad define como bienestar, pero que el cerebro interpreta como placer.
El placer puede considerarse, entonces, un valioso mecanismo de supervivencia evolucionado. En los seres humanos este tiene un amplio abanico de registros mentales, que si bien permiten una satisfacción física a través de conductas básicas, también existe un marco muy grande de opciones de placeres, que llegan a ser personalizados y para los que se requiere un componente de conocimiento y de abstracción.
Sería el estado ideal, pues se trata del placer que evoca aquello que llamamos belleza y que fundimos con lo que comúnmente se conoce como felicidad. Ese es el sustrato más importante de la batalla por mantener la vida.
 * Médico, fisiatra y neurofisiólogo.

10.6.11

PERCEPCIÓN DEL TIEMPO



La percepción es la sensación interior resultante de una impresión material, hecha por los sentidos. Para la sicología, la percepción es uno de los procesos cognoscitivos, una forma de conocer el mundo. La percepción "constituye el punto donde la cognición y la realidad se encuentran; es la actividad cognoscitiva más elemental, a partir de la cual emergen todas las demás. Se considera que al percepción es un proceso cíclico, de carácter activo, constructivo, relacionado con procesos cognitivos superiores y que transcurre en el tiempo. La percepción es un proceso complejo que depende tanto de la información que el mundo entrega, como de la fisiología y las experiencias de quien percibe; éstas afectan tanto el acto perceptivo mismo, por la alteración de los esquemas perceptivos, tanto como a otros procesos superiores, como son las motivaciones y las expectativas.

Como ya dijimos, el acto perceptual se considera cíclico. Este ciclo constaría de dos fases: en la primera, denominada preatentiva, el individuo detecta la información sensorial y la analiza; en la segunda fase, denominada construcción personal, se produce el objeto perceptual específico. En el acto perceptivo se da una constante anticipación de lo que sucederá, basada en información que acaba de ingresar a los órganos de los sentidos y en "esquemas", patrones que seleccionan la información a procesar en base a criterios probabilísticos extraídos de la experiencia previa - los cuales son modificados a su vez por la nueva experiencia perceptiva - y que dirigen los movimientos y las actividades exploratorias necesarias para obtener más información. Como los esquemas son modificados tras cada experiencia perceptiva y éstos determinan que información sensorial se procesará y cuales serán los patrones de búsqueda para obtenerla, las siguientes experiencias perceptivas tendrán la influencia de las anteriores percepciones, no existiendo la posibilidad que dos experiencias perceptuales sean idénticas.

El tiempo es un factor fundamental en la percepción, ya que todos los sucesos definidos como conjunto de relaciones entre objetos y acciones tienen lugar en el tiempo, y se pueden medir como unidades de percepción si se eliminan los cambios que tienen lugar a través del tiempo como en una imagen retiniana estabilizada tendría como resultado la falta total de percepción. la integración temporal del sistema perceptual determina el numero de sucesos que es posible percibir. Algunos sucesos continúan después de que el estímulo ha desaparecido, como en el caso de la persistencia de la visión. En tanto otros que se presentan después que el estímulo se ha desactivado aún pueden influir en la capacidad de percibirlos, como en el caso del enmascaramiento visual. La percepción se organiza sobre el tiempo; algunos procesos operan para mantener la estabilidad perceptual, de modo que la percepción parezca continua aún cuando se interrumpa el estímulo, como en la ilusión de continuidad auditiva, lo opuesto a ello es la plasticidad perceptual, en la que la percepción se divide en segmentos temporales que dan sentido cognoscitivo, a pesar de que el estímulo sea relativamente continuo. Una parte de nuestra percepción del tiempo está controlada por un reloj biológico, que es lo más importante para proporcionar el sentido del tiempo de largo plazo, como en los ritmos circadianos. La luz desempeña un papel muy importante como dador de tiempo, que ayuda a configurar este reloj. Factores como la temperatura corporal y las drogas pueden afectar los cronómetros biológicos de corto plazo. Los relojes cognoscitivos controlan otros aspectos de la percepción del tiempo, y están influidos por factores como la cantidad de cambio perceptual, el esfuerzo de procesamiento y la distribución de atención.

La atención del paso del tiempo es una experiencia perceptual, no existe a simple vista un órgano del tiempo para que el estímulo actúe sobre él, nuestra noción de tiempo puede estar relacionada con cierto tipo de reloj interno que consultamos como un reloj de pulso para determinar la extensión de un suceso, pero también parece ligada a nuestra experiencia de cambio constante. Es a través del concepto de cambio que se entrelazan tiempo y movimiento, los cambios que ocurren en una secuencia se asocian con la percepción del transcurso del tiempo, en tanto que, los cambios de ubicación a través del tiempo pueden percibirse como movimiento en condiciones apropiadas.

El concepto de tiempo es fundamental para los seres humanos, por ejemplo, cada lengua analizada hasta ahora tiene tiempos autónomos, para pasado presente y futuro, además de innumerables modificadores para especificar con mayor exactitud cuando: ayer, hoy, en una hora, mientras, durante, después y muchos más.

Haciendo a un lado su posición como experiencia fundamental, el estudio del tiempo es complejo, por que el tiempo no es algo que pueda percibirse como cualquier otra cosa material, el tiempo entraña dos cualidades de percepción humana que parecen sumarse a la conciencia y que no parecen corresponder a simples dimensiones físicas, estas cualidades son la coincidencia de un instante presente y la impresión de que el tiempo pasa.

El concepto del ahora que es parte del ser humano y es como remontarse a una extensión del tiempo en la que nos situamos y desde la que vemos en dos direcciones en el tiempo, a veces llamado presente subjetivo, son los pocos segundos de nuestra experiencia actual de una conciencia activa, todo lo demás pasado o futuro. Aunque el flujo es una cualidad perceptual del tiempo igualmente fundamental, en realidad incluye algunos aspectos mesurables de la experiencia, cada una de estas facetas adicionales de la percepción del tiempo pueden ser muy distintas de las demás y pueden comprender mecanismos fisiológicos o de procesamiento de la información únicos.

Aprendizaje

PROTOCOLO: TEORIAS DE CONDICIONAMIENTO INSTRUMENTAL
Cap. 11 del libro “Teoría e Investigación Contemporánea” de Roger Tarpy
TEORIAS Y ANÁLISIS EXPERIMENTAL DEL REFORZAMIENTO
Cap. 7 del libro “Principios de Aprendizaje y Conducta” de Michael Domjan


Uno de los conceptos más importantes del aprendizaje instrumental, es la noción de contingencia del reforzamiento.  Las estructuras neuronales constituyen como una especie de mecanismo conductual, el aprendizaje implica un cambio estructural o químico en el sistema nervioso, bajo este punto de vista fisiológico han trabajado varios investigadores, por ejemplo Lashley desarrollo una investigación consistente en extirpar o dañar algunos sectores específicos del cerebro y posteriormente realizar diferentes pruebas de aprendizaje, una de ellas consistía en recorrer diferentes tipos de laberintos con diferentes niveles de complejidad, basado en los resultados de estos estudios, habló del principio de equipotencialidad que se trata de que otras partes del cerebro biológicamente sustituyen las funciones de las áreas afectadas ó dañadas,  además mencionó que los recuerdos se encuentran en algunas zonas específicas del cerebro.
Posteriormente Penfield desarrolló algunos trabajos con pacientes epilépticos, operando en algunas áreas del cerebro susceptibles de producir los ataque y halló que después de estimular áreas específicas el paciente manifestaba evocar algunos recuerdos vividos y en ciertos momentos expresaba emociones como el miedo.
Hebb habló de los fundamentos específicos del aprendizaje, mediante la estimulación constante de varias neuronas se generan cambios en la sinapsis y también afirmó que los recuerdos, se basan en una red interconectada de asociaciones de células.
El resultado de varias investigaciones también resalta que la memoria puede estar relacionada con el ácido ribonucleico cerebral.
También los recuerdos son una consecuencia de la eficacia sináptica de las vías cerebrales; como localización anatómica de la memoria se identifica el hipocampo, cualquier lesión en esta área perturba la formación de memoria a corto plazo, el hipocampo desarrolla potenciación a largo plazo que consiste en un aumento de la respuesta postsinaptica.
En estimulación eléctrica, se ilustra el ejemplo de una rata de laboratorio, a la que se le conectaron unos electrodos  a varios centros de placer en el cerebro y cuando la rata presionaba la palanca recibía una leve descarga eléctrica, se pudo apreciar como la rata aumentaba su respuesta frente a este estímulo.  Se pudo estimar que la mayor área de placer se encuentra ubicada en el fascículo frontal medial.
La teoría de la respuesta consumatoria del reforzamiento consiste en la facilitación de la actividad neuronal subyacente a la expresión de conducta que son importantes para la supervivencia del organismo; las investigaciones contemporáneas han descubierto que ciertas localizaciones anatómicas u sustancias bioquímicas, son importantes para la formación del aprendizaje y la memoria.
Hull afirmó que los mecanismos del aprendizaje pueden ser hipotéticos en lugar de físicos, además de mencionar que los animales tienen necesidades biológicas básicas y que los hábitos que reducen estas necesidades se refuerzan, el hábito se combina con el impulso para producir la ejecución que se denomina “potencial exitatorio”.
Tolman aseguró que los animales desarrollan representaciones mentales de su propia conducta y esta afirmación esta relacionada con la investigación del aprendizaje pavloviano, asi como que los animales desarrollan representaciones de metas y las asocian con representaciones de su propia conducta. Existen tres componentes que conforman una situación de aprendizaje básica como son: estímulos discriminativos, que disponen la oportunidad para la recompensa indicando cuando se encuentra disponible el reforzamiento, la respuesta y la consecuencia tratándose esta última de un reforzador o castigo; el estímulo discriminativo se asocia directamente con la respuesta en una asociación E-R, asi mismo lo hace con la consecuencia en una asociación E-C ó la respuesta se puede asociar con la consecuencia R-C.
El aprendizaje latente muestra como los animales aprenden sin recibir reforzamiento, lo que indica que la respuesta estimula una ejecución eficaz aunque no sea necesaria para el aprendizaje.
Skinner no se basa en los mecanismos fisiológicos y conductuales, ni hace referencia a las metas o representaciones conductuales, sino que se centra en la contingencia del reforzamiento y en las relaciones funcionales entre las cionductas y las consecuencias, mediante una hipótesis de la privación de las respuestas sostiene que las conduectas instrumentales no se aprenden debido al reforzador, sino por la privación de la actividad y su contingencia respecto a la respuesta, los sujetos reforzados tienden a aumentar su tasa de respuestas para tener acceso a una actividad que ha sido restringida.
En la economía conductual se hace referencia a los puntos económicos de la oferta y la demanda, siendo el factor cambiario la conducta, es decir, las necesidades esenciales de los animales, son satisfechas siguiendo estos principios , las necesidades primarias no pueden ser elásticas en la demanda lo que significa que la demanda disminuye solamente con aumentos de precio, los planes conductuales pueden maximizar el beneficio con relación al costo.

En el  capitulo de Domjan, vemos como los reforzadores de distintos tipos, son denominados como estímulos placenteros, resaltando la importancia de identificar si realmente surgiría como un factor que pueda determinar un cambio de conducta en un organismo a cambio de satisfacer su necesidad con el comportamiento de búsqueda hacia estos factor que es de vital importancia en la practica de la conducta instrumental.
Cuando se utiliza como reforzador la privación de alimento y agua , se esta privando la satisfacción de las necesidades biológicas primarias y su homeostasis fisiológica , y esto genera una alta probabilidad de comportamiento en busca de lograr su equilibrio, la pulsión tiene una relación directamente proporcional con el nivel de equilibrio homeostática del animal, es decir si se ha privado de alimento, una vez se empieza a lograr su nivel de saciación la tasa de respuestas disminuye por que el organismo logra su nivel homeostático, por esta razón son tan efectivos este tipo de reforzadores en la conducta, las pulsiones fisiológicas están directamente relacionadas con factores del medio ambiente que ayudan a la supervivencia del organismo.
Con un manejo adecuado de la reducción de la pulsión se logran modificaciones de conducta efectivas, la pulsión se denomina como un estado de motivación primaria, a los tipos de conducta que son motivadas directamente por el reforzador se les denomina motivación por incentivo; los efectos del reforzamiento de los estímulos externos también tienen una función importante en la motivación de la conducta instrumental.
Sheffield con su equipo de trabajo descubrió que ciertas respuestas pueden servir por si mismas de reforzadores en la teoría de la respuesta consumatoria, en donde muchos reforzadores como el alimento y el agua provocan respuestas incondicionadas típicas de cada especie como el masticar, lamer y deglutir y estos son en sí la característica crítica de los reforzadores, así mismo la reducción de la pulsión podría suceder a una respuesta consumatoria.
David Premamack sugirió que lo que hace especiales a las respuestas reforzantes es que tienen más posibilidades de ocurrir que las respuestas que ellas refuerzan, hay mucha menos probabilidad de que una rata presione una palanca que la probabilidad de que la rata coma. A esta diferencia de probabilidad de las respuestas instrumental y reforzante se las llama principio de la probabilidad diferencial. Timberlake y Allison, abandonaron este principio de probabilidad diferencial y manifestaron que la respuesta reforzadora es un factor fundamental para el reforzamiento instrumental.

PROTOCOLO: PROCEDIMIENTOS BÁSICOS DEL CONDICIONAMIENTO INSTRUMENTAL
Cap. 8 del libro “Teoría e Investigación Contemporánea” de Roger Tarpy

El condicionamiento instrumental concierne al aprendizaje de la respuesta, en nuestro entorno siempre el ser humano y otros animales, estamos  aprendiendo y esto constituye el núcleo de casi toda nuestra conducta, así mismo ocurre con todo nuestro comportamiento social que en algún momento de nuestra existencia fue reforzado,  ya que no obedecen a comportamientos innatos por esto en estas actividades de afiliación guardamos cierta camaradería y sutileza con nuestros semejantes.
El condicionamiento operante se centra en el aprendizaje de respuestas, y los términos utilizados en este condicionamiento instrumental de Thorndike son generalmente los mismos empleados en el condicionamiento Pavloviano, en este evento la definición del condicionamiento operante se define en función de los procedimientos utilizados para fortalecer una respuesta instrumental; este se produce cuando el resultado de un EI es contingente respecto a la conducta de un sujeto.
Thorndike fue innovador en este campo por investigar sistemáticamente el condicionamiento instrumental en detalle. La fase en que se adquiere una respuesta condicionada se denomina adquisición y durante este periodo la respuesta aumenta, para la posterior extinción de esa conducta se debe omitir la consecuencia.
Existen cuatro tipos de condicionamiento instrumental; que son: recompensa, omisión, el castigo y de escape o de evitación.
En el entrenamiento de recompensa una respuesta da lugar a un resultado deseable como puede ser la comida, en el entrenamiento de omisión el sujeto recibe reforzadores pero la ejecución de la propia respuesta produce la supresión de la recompensa, generalmente en este tipo de entrenamiento hace que la disminución de la tasa de respuesta sea menos acusada que en la extinción, aunque puede convertirse en un supresor de conducta mayor que la extinción de acuerdo con el grado de relación entre el estímulo y la respuesta; el castigo se interpreta cuando luego de una repuesta el sujeto recibe una consecuencia agresiva y el aprendizaje de escape o evitación se presenta cuando el sujeto interrumpe un estímulo aversivo.
 Se puede definir a un reforzador como una consecuencia que cuando se hace contingente en relación a una respuesta previa y aumenta la probabilidad de esa respuesta en el futuro, cualquier acontecimiento que modifique la probabilidad de una respuesta contingente constituye un reforzador.
Premack manifiesta que una relación reforzante implica dos conductas que son: cuando una actividad preferente se hace menos contingente en relación con una actividad menos preferente se establece una relación reforzante y se observa un aumento en la probabilidad menos preferente; para el existe una forma discreta de dar la recompensa que solo necesita de una única respuesta para recibir la recompensa y una forma continua en donde la velocidad e inicio de la conducta son determinadas por el sujeto experimental.
La contigüidad del reforzador hace referencia a la inmediatez de la presentación del reforzador después de la respuesta, este es un factor muy relevante en el ejercicio del condicionamiento, la demora en el suministro de la recompensa puede generar disminuciones en el aprendizaje instrumental.
La contingencia respuesta-reforzador, se considera como la característica más importante en el aprendizaje instrumental, este tiene lugar solo cuando la presentación de la recompensa depende directamente de la ejecución de la respuesta, el aprendizaje depende del factor diferencial que se logre establecer entre una respuesta y una recompensa, la razón es que el sujeto logra establecer una causalidad entre la respuesta y la recompensa